El virus del papiloma humano (VPH) es una de las infecciones de transmisión sexual más comunes, y muchas mujeres descubren que lo tienen justo durante el embarazo. Aunque recibir este diagnóstico puede generar preocupación, la mayoría de los casos no representan un riesgo grave para la madre o el bebé. En este artículo te contamos sobre cómo se comporta el VPH durante la gestación, sus riesgos reales y las opciones de tratamientos disponibles.
¿Cómo se presenta el VPH en el embarazo y cuáles son sus causas y síntomas principales?
La causa de la presencia del VPH durante el embarazo es la misma que en cualquier otro momento: la transmisión por contacto sexual (piel con piel). El VPH se compone de más de 200 tipos, que se clasifican en alto riesgo (vinculados al cáncer) y bajo riesgo (vinculados a las verrugas).
Una embarazada puede enterarse de la infección de dos maneras principales:
- Hallazgo en el Papanicolaou/Citología: La prueba de detección rutinaria puede mostrar células cervicales anormales (displasia), indicando la presencia de una infección activa por VPH, generalmente de alto riesgo.
- Aparición de Verrugas Genitales: La gestación provoca cambios hormonales e inmunológicos significativos. Este estado puede hacer que una infección latente por VPH de bajo riesgo se active, manifestándose como verrugas genitales (condilomas acuminados). Estas verrugas suelen crecer más rápido, volverse más grandes y ser más numerosas durante el embarazo.
Síntomas más comunes:
- Verrugas genitales visibles (planas, abultadas o en forma de coliflor).
- Cambios en el cuello uterino detectados en el Papanicolaou o la colposcopia.
- En la mayoría de los casos, no hay síntomas.
Las cepas de alto riesgo (como VPH 16 y 18) no generan verrugas; su preocupación radica en los cambios celulares que pueden producir a largo plazo, pero durante el embarazo suelen mantenerse estables.
Riesgo de VPH en el embarazo
El principal riesgo durante la gestación no es para el bebé en desarrollo, sino para la madre, y está asociado al tipo de VPH y la severidad de las lesiones cervicales:
- Riesgo Oncológico: Las lesiones precancerosas detectadas en el cérvix (LIE) deben ser monitoreadas cuidadosamente. Los procedimientos invasivos para tratar estas lesiones (como la conización) generalmente se posponen hasta después del parto para evitar complicaciones obstétricas, como el parto prematuro.
- Obstrucción del Canal de Parto: En casos extremadamente raros, las verrugas genitales de gran tamaño pueden bloquear el canal del parto, aunque esto es infrecuente.
Transmisión del VPH al bebé
La preocupación más grande es la posibilidad de transmisión vertical (de madre a hijo). La transmisión del VPH al bebé es posible, pero poco común y de baja significancia clínica en la mayoría de los casos.
Cuando ocurre, el riesgo más conocido es el desarrollo de la Papilomatosis Respiratoria Recurrente (PRR) en el recién nacido, una condición rara pero grave donde se forman verrugas en la laringe y las vías respiratorias. Este riesgo está primariamente asociado a madres con verrugas genitales activas o con una alta carga viral del VPH en el canal de parto.
VPH y parto natural
En la gran mayoría de los casos, la infección por VPH no es una contraindicación para el parto vaginal.
Los médicos recomiendan el parto natural incluso si la madre tiene lesiones cervicales o verrugas, ya que el riesgo de transmisión al bebé es bajo y la cesárea no garantiza la prevención de la transmisión.
VPH y cesárea
La cesárea solo se considera si existe una obstrucción física grave del canal de parto causado por verrugas genitales masivas.
La recomendación general de la Academia Americana de Pediatría y el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos es evitar la cesárea solo por la presencia de verrugas o VPH, ya que no ofrece beneficios comprobados para el bebé y conlleva los riesgos propios de una cirugía mayor para la madre.
Tratamiento del VPH en embarazadas
El manejo de las lesiones por VPH se centra en la observación y el monitoreo, retrasando los tratamientos invasivos hasta después del parto.
- Lesiones Cervicales Pre-Cancerosas: Se realiza un seguimiento estricto con colposcopias cada 12 semanas para evaluar la progresión celular. La mayoría de las lesiones leves a moderadas pueden regresar espontáneamente después del parto.
- Verrugas Genitales: El tratamiento debe ser individualizado:
Verrugas Pequeñas: A menudo se dejan sin tratar, ya que pueden desaparecer solas tras el parto y se busca evitar el uso de químicos que puedan afectar al feto.
Verrugas Grandes y Molestas: Se puede optar por la crioterapia (congelación) o la ablación quirúrgica o con láser. Medicamentos tópicos como Imiquimod o Podofilina están contraindicados durante el embarazo debido a la absorción sistémica y sus riesgos potenciales.
Verrugas genitales en el embarazo
Las verrugas pueden crecer más rápido durante la gestación debido a:
- Aumento del flujo sanguíneo.
- Cambios en el sistema inmunológico.
- Alteraciones hormonales típicas del embarazo.
Aunque pueden resultar incómodas o molestas, no suelen representar un riesgo para el bebé. Pueden tratarse de forma segura si causan dolor, sangrado o interfieren con el parto.
Recomendaciones para mujeres con VPH durante el embarazo
Si recibiste un diagnóstico de VPH durante tu embarazo, estas recomendaciones pueden ayudarte a llevar un proceso más seguro y tranquilo:
Asiste a todos tus controles prenatales
Tu ginecólogo evaluará si necesitas citología, colposcopia o seguimiento especial de lesiones cervicales.
No te automediques
Muchos tratamientos para el VPH no son seguros en el embarazo. Usa solo lo que tu médico indique.
Mantén una buena higiene íntima
Esto no elimina el virus, pero ayuda a evitar molestias asociadas a las verrugas.
Evita manipular o rasurar las verrugas
Puede aumentar el riesgo de irritación, sangrado o infección.
Informa a tu médico si notas cambios
Si las verrugas crecen, sangran o causan dolor, comunícalo de inmediato.
Usa preservativo durante el embarazo
No elimina el riesgo al 100%, pero reduce la posibilidad de reinfección o de adquirir otra ITS.
Mantén tu sistema inmune lo más fuerte posible
Descanso, nutrición adecuada y control del estrés ayudan al cuerpo a manejar mejor el virus.
Pregunta sobre el manejo después del parto
Muchas lesiones mejoran o desaparecen tras dar a luz; tu médico te indicará cuándo retomar estudios o tratamientos.
