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Lesiones precancerosas VPH: Tipos, diagnóstico y tratamientos para prevenirlas

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Lesiones precancerosas VPH: Tipos, diagnóstico y tratamientos para prevenirlas

El Virus del Papiloma Humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más común a nivel global. Aunque en la gran mayoría de los casos el sistema inmunológico es capaz de erradicar el virus de forma natural en un periodo de 12 a 24 meses, la persistencia de genotipos de alto riesgo oncogénico (como el VPH 16 y 18) puede desencadenar cambios celulares anómalos en el epitelio del cuello uterino.

A estos cambios moleculares y estructurales se les conoce clínicamente como lesiones precancerosas VPH. Su identificación oportuna a través de tamizajes regulares no es un diagnóstico de malignidad, sino una ventana de oportunidad crucial para intervenir médicamente y evitar el desarrollo de un carcinoma invasor.

¿Qué son las lesiones premalignas por virus del papiloma humano?

Las lesiones premalignas por virus del papiloma humano son alteraciones en el crecimiento y la maduración de las células escamosas que recubren la zona de transformación del cuello uterino. El virus se introduce en las capas basales del epitelio a través de microlesiones; una vez dentro, altera el ciclo celular normal, obligando a las células a reproducirse de forma descontrolada.

Es fundamental recalcar que una lesión premaligna no es cáncer. Se trata de un estadio intermedio y reversible que, si no se vigila o trata adecuadamente, posee el potencial biológico de transformarse en una neoplasia maligna con el paso de los años.

¿Cómo se ven las lesiones precancerosas por VPH y cómo se detectan?

Una de las realidades más complejas de este padecimiento es que las lesiones precancerosas son completamente invisibles a simple vista durante una exploración ginecológica de rutina. Tampoco se pueden palpar.

Para responder a cómo se ven las lesiones precancerosas por VPH, los médicos ginecólogos recurren a la colposcopía, un estudio donde se utiliza un microscopio de alta resolución y tinciones especiales como el ácido acético y la solución de Lugol:

  • Al aplicar ácido acético, las zonas con alta densidad de proteínas y ADN celular (lesiones por VPH) se tiñen de un color blanco característico, lo que se denomina epitelio acetoblanco.
  • El patrón de los vasos sanguíneos en esa zona (mosaicos o puntilleos) le permite al especialista evaluar la gravedad de la lesión y dirigir una biopsia milimétrica con exactitud.

¿Cuánto tarda una lesión de VPH en convertirse en cáncer?

El desarrollo del cáncer cervicouterino es un proceso notablemente lento. Determinar cuánto tarda una lesión de VPH en convertirse en cáncer depende del estado inmunológico de la paciente, pero en mujeres inmunocompetentes el periodo de transición suele oscilar entre los 10 y los 20 años.

Esta lenta evolución es la razón por la cual los programas de tamizaje son tan efectivos: una mujer tiene múltiples oportunidades a lo largo de una década para detectar la anomalía en una etapa precancerosa reversible antes de que se convierta en una enfermedad invasiva.

La clasificación clínica: ¿Qué es NIC 1, NIC 2 y NIC 3 en el Papanicolaou?

Cuando una paciente recibe los resultados de su citología vaginal (Papanicolaou) o de una biopsia cervical, es común encontrar acrónimos médicos que generan confusión y ansiedad. Actualmente, los patólogos y ginecólogos utilizan dos sistemas de clasificación interconectados: el Sistema Bethesda (para citologías) y la nomenclatura NIC (Neoplasia Intraepitelial Cervical, utilizada para biopsias histológicas).

Lesiones intraepiteliales escamosas de bajo grado (LEIBG / NIC 1)

Las lesiones intraepiteliales escamosas de bajo grado corresponden a la clasificación NIC 1. Indican que las alteraciones celulares son leves y están confinadas al tercio inferior del grosor del epitelio cervical.

Clínicamente, el NIC 1 no se considera una lesión precancerosa real en términos estrictos, sino la manifestación citológica de una infección aguda por VPH. En el 80% de los casos de mujeres jóvenes, estas lesiones revierten por sí solas sin necesidad de cirugía gracias a la respuesta del sistema inmune.

Lesiones intraepiteliales escamosas de alto grado (LEIAG / NIC 2 y NIC 3)

Estas lesiones abarcan los estadios NIC 2 (cambios moderados que ocupan los dos tercios inferiores del epitelio) y NIC 3 (cambios graves que comprometen prácticamente todo el espesor del tejido, también denominado carcinoma in situ).

Las lesiones de alto grado muestran anomalías nucleares severas y tienen una probabilidad significativamente mayor de progresar hacia un cáncer si se dejan a su libre evolución. Por ello, requieren intervención médica obligatoria.

¿Una lesión intraepitelial escamosa de alto grado es cáncer?

Esta es una de las preguntas más frecuentes en la consulta ginecológica. La respuesta médica categórica es no. Determinar si una lesión intraepitelial escamosa de alto grado es cáncer implica evaluar la membrana basal del tejido.

En una lesión de alto grado (NIC 2 o NIC 3), las células anormales están confinadas estrictamente dentro del epitelio de la superficie; no han roto la membrana basal ni han invadido el estroma profundo del cuello uterino, los vasos sanguíneos o los canales linfáticos. Por lo tanto, no tienen la capacidad de hacer metástasis y se curan por completo con tratamientos locales.

Clasificación Citológica (Bethesda)Clasificación Histológica (Biopsia)Porcentaje de Regresión EspontáneaConducta Clínica Habitual
Bajo Grado (LEIBG)NIC 1 (Displasia leve)60% a 80%Vigilancia activa con Papanicolaou y colposcopía cada 6 meses.
Alto Grado (LEIAG)NIC 2 (Displasia moderada)40%Evaluación colposcópica inmediata y propuesta de tratamiento escisional o ablativo.
Alto Grado (LEIAG)NIC 3 (Displasia severa / In situ)Menos del 32%Tratamiento quirúrgico inmediato (Conización cervical).

Displasia cervical: Síntomas y realidad diagnóstica

Bajo el término sinónimo de displasia cervical, este padecimiento se caracteriza a nivel clínico por una absoluta ausencia de síntomas.

Es un mito médico común creer que las lesiones precancerosas causan dolor durante el coito, flujo vaginal de mal olor o sangrados intermenstruales. Cuando estos síntomas aparecen, generalmente están vinculados a infecciones vaginales concomitantes (como candidiasis o vaginosis bacteriana) o, en escenarios avanzados, a un cáncer ya establecido.

La displasia cervical es silenciosa, lo que refuerza la premisa médica de que la única manera de prevenirla es mediante el tamizaje sistemático (Papanicolaou y pruebas de biología molecular para ADN de VPH) y no esperando a que el cuerpo manifieste alguna molestia.

Lesiones por VPH en el cuello uterino: ¿Cómo se curan?

Cuando se confirma la presencia de una lesión persistente o de alto grado, el objetivo del tratamiento es destruir o remover el tejido alterado para permitir que el cuello uterino se regenere con células completamente sanas. Al evaluar lesiones por VPH en el cuello uterino cómo se curan, las opciones se dividen en técnicas ablativas (destrucción del tejido) y técnicas escisionales (remoción del tejido).

Tratamiento para lesiones de alto grado por VPH

El tratamiento para lesiones de alto grado por VPH prioriza el uso de métodos escisionales, ya que estos permiten obtener una muestra de tejido completa para que el patólogo la analice bajo el microscopio y confirme que los bordes de la lesión están completamente limpios. Las opciones terapéuticas más utilizadas a nivel institucional son:

  • Criocirugía (Ablativa): Utiliza nitrógeno líquido para congelar y destruir las células anómalas. Reservada principalmente para lesiones de bajo grado persistentes o NIC 2 muy focalizados y visibles en su totalidad.
  • Vaporización con Láser CO2 (Ablativa): Destruye el tejido lesionado mediante energía lumínica de alta precisión, minimizando el daño al tejido sano circundante.

Conización cervical por lesiones precancerosas: El procedimiento definitivo

La conización cervical por lesiones precancerosas es el estándar de oro para el tratamiento del NIC 2 y NIC 3. Es un procedimiento quirúrgico ambulatorio de corta duración que consiste en extraer una sección en forma de cono del cuello uterino, la cual incluye la zona de transformación donde se originan las lesiones.

Actualmente, el método más avanzado para realizarlo es el LEEP (Procedimiento de Escisión Electroquirúrgica con Asa) o con bisturí frío. Esta intervención posee una tasa de curación superior al 95%. Tras el procedimiento, el cuello uterino cicatriza en un lapso de 4 a 6 semanas, conservando en la gran mayoría de los casos la función reproductiva y la capacidad de llevar embarazos a término bajo supervisión ginecológica.

Foto del autor

Dr. Ricardo Gutfrajnd Feldmann

25 años de práctica médica, Formado en la Universidad de Buenos Aires y Hospital Israelí de Buenos Aires. Urólogo Especialista Certificado en México (CONAMEU), fundador de Papiloma.org y médico adscrito a Hospital Ángeles Lomas; experto en VPH, ETS, urología oncológica y cirugía de mínima invasión.


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